
En esta “nueva” Selectividad, la memoria y su uso, casi exclusivo, como método para aprobar e incluso obtener grandes notas, dará paso al aprendizaje por competencias, como uno de esos cambios troncales que se pretende.
Otra novedad, si todo sigue su cauce marcado es la reducción de opciones en el examen, así como las faltas de ortografía, que tendrán una gran relevancia.
Con un Real Decreto aprobado y firmado, tras la reforma educativa que el Gobierno actual ha aprobado, Lomloe, el Estado las denominará PAU, aunque cada comunidad autónoma tendrá potestad para denominarla con el nombre que considere oportuno. PAU se trata de un acrónimo que equivale a Pruebas de Acceso a la Universidad. Estos cambios vienen siendo propuestos y analizados y a su vez descartados, en busca de una mejor opción desde la década de los 90.
Con estos cambios, se pretende potenciar la capacidad crítica, reflexiva y de pensamiento del estudiante. Así, las preguntas tipo test no superarán nunca el 30% del valor del examen, perdiendo, de esta manera, peso en los ejercicios propuestos. Por otro lado, las preguntas de desarrollo ganarán importancia fomentando que el alumnado sea capaz de realizar reflexiones y análisis más personales.
Atrás quedó el modelo COVID y todas esa cantidad de opciones a la hora de la elaboración del examen, asegurando así, y esto es opinión personal tras muchos años de experiencia, que las notas volverán a abrirse en un abanico más justo y no se colapsarán las notas de corte en puntuaciones cercanas al 14 que rozan lo absurdo.
Otro punto importante de esta reforma es el de la ortografía. Por fin, la ortografía será considerada como algo vital en el estudio de nuestros estudiantes junto con la estructura gramatical y la riqueza léxica, pudiendo suponer hasta la pérdida del 10% de la nota en los exámenes.
Perdonen que introduzca una nueva opinión personal, pero no tiene ningún sentido que buenos profesionales, grandes profesionales, tengan una ortografía pésima y todos conocemos casos alarmantes. Potenciemos el castellano, la lengua más rica que existe y a partir de ahí, evolucionemos hasta donde queráis.
Otra novedad que vuelve, por lo que tampoco debería considerarse como tal, es la opción de elegir entre Historia de España e Historia de la Filosofía. Tras Lengua y Literatura, primer examen, la tercera materia troncal es Lengua Extranjera y la cuarta, la asignatura obligatoria dentro de la especialidad del Bachillerato que se haya estudiado. Todas conforman la fase de acceso, imprescindible de realizar para entrar en la universidad.
Para la fase de admisión, los alumnos podrán examinarse de una, dos o tres asignaturas para subir nota, en función de la carrera deseada, e incluso una cuarta, si el estudiante elige un segundo idioma extranjero.
En cuanto a las calificaciones, las malditas notas, no se contempla cambio: su valor entre 0 y 10 puntos con tres cifras decimales y la nota mínima es un 4. La nota de acceso a la universidad se calcula sumando el 60% de la nota media de Bachillerato y el 40% de la calificación de la PAU, que también tendrá un valor de 0 a 10 con tres decimales y la mínima necesaria será un 5.
En cuanto a las correcciones, en el caso de que un alumno no esté de acuerdo con su nota de Selectividad, podrá reclamarla. Si en dicha revisión hay una diferencia de dos o más puntos, se solicitará una tercera corrección, de la que se encargará un tribunal formado por dos docentes.
Por último, el factor tiempo parece que, salvo modificación posterior, no sufrirá alteración alguna y los exámenes seguirán siendo de hora y media.
