PISA 2025: una llamada de atención sobre cómo estamos aprendiendo

Los resultados de PISA 2025 vuelven a poner sobre la mesa una cuestión que va mucho más allá de una clasificación entre países: ¿están nuestros alumnos adquiriendo realmente las herramientas necesarias para comprender, razonar y resolver problemas?

El nuevo informe PISA de la OCDE, publicado el 8 de septiembre de 2026, ofrece una fotografía que merece ser analizada con calma. España no es una excepción dentro de una tendencia internacional de descenso del rendimiento, pero sus resultados muestran también algunos desafíos propios que afectan especialmente a las matemáticas y la lectura.

Más de 760.000 estudiantes de 15 años de 91 países y economías participaron en esta edición. En España fueron casi 30.000 alumnos de 956 centros educativos, una muestra representativa de aproximadamente 459.800 estudiantes.

Los números hablan

En España, las puntuaciones medias obtenidas han sido:

Competencia

España

Media OCDE

🔬 Ciencias

477

482

📐 Matemáticas

457

463

📖 Lectura 451

461

 

España se sitúa por debajo de la media de la OCDE en las tres áreas. En matemáticas, la diferencia es de 6 puntos; en lectura alcanza los 10 puntos.

Pero quizá lo más interesante no sea únicamente dónde estamos, sino hacia dónde estamos evolucionando.

Los resultados españoles de 2025 son inferiores a los de 2022 en matemáticas y lectura y se encuentran entre los más bajos registrados en España en la historia de PISA en las tres competencias. Desde 2015, además, ha aumentado en 11 puntos porcentuales la proporción de alumnos españoles que no alcanza el nivel 2 en matemáticas, en 15 puntos en lectura y en 6 puntos en ciencias.

Matemáticas: aprobar no es lo mismo que dominar

Hay un dato de PISA 2025 que resulta especialmente significativo para quienes trabajamos diariamente con las matemáticas.

El 67 % de los estudiantes españoles alcanza al menos el nivel 2 de competencia matemática, frente al 65 % de media de la OCDE.

A primera vista podría parecer un dato positivo. Y lo es, en parte.

Pero cuando observamos los niveles superiores aparece otra realidad: únicamente el 4 % del alumnado español alcanza los niveles 5 o 6, frente al 8 % de la OCDE.

Esto nos obliga a plantearnos una cuestión importante.

El objetivo de la educación matemática no debería limitarse a conseguir que un alumno sea capaz de resolver un ejercicio básico. Las matemáticas también deben ayudarle a interpretar una situación, construir un modelo, elegir una estrategia, argumentar una solución y enfrentarse a problemas que no ha visto exactamente antes.

Precisamente en los niveles 5 y 6 de PISA aparecen este tipo de capacidades: modelizar situaciones complejas y seleccionar, comparar y evaluar diferentes estrategias de resolución.

Por eso, quizá uno de los grandes retos no sea solamente conseguir que más alumnos lleguen al nivel mínimo, sino conseguir que más alumnos puedan avanzar desde ese nivel hacia un dominio profundo de las matemáticas.

No es solamente un problema español

Sería un error interpretar PISA 2025 como una fotografía exclusivamente española.

La propia OCDE habla de un descenso internacional del rendimiento educativo. Entre 2015 y 2025, la puntuación media de los países de la OCDE cayó 22 puntos en matemáticas y 28 puntos en lectura. En lectura, la OCDE considera que esa caída equivale aproximadamente a un año y medio de aprendizaje.

Además, aproximadamente uno de cada cinco estudiantes de 15 años de la OCDE presenta actualmente un bajo rendimiento simultáneo en ciencias, matemáticas y lectura, frente al 16 % registrado en 2022.

Es decir, estamos ante un fenómeno educativo mucho más amplio.

Y hay otro aspecto especialmente importante: la OCDE advierte de que el deterioro del rendimiento ya se había iniciado en numerosos países antes de la pandemia, por lo que no parece suficiente explicar los resultados exclusivamente por las consecuencias de la COVID-19.

Pero PISA también ofrece buenas noticias

Un análisis serio de PISA no debería quedarse únicamente con los datos negativos.

España presenta algunos indicadores positivos.

En ciencias, por ejemplo, el 76 % del alumnado alcanza al menos el nivel 2, frente al 74 % de la OCDE. En matemáticas ocurre algo similar: el 67 % español alcanza ese nivel frente al 65 % de promedio de la organización.

También existen indicadores favorables relacionados con la equidad educativa. La diferencia de rendimiento científico entre los estudiantes españoles socioeconómicamente más favorecidos y los más desfavorecidos es menor que la observada, de media, en la OCDE.

Y los propios estudiantes españoles muestran niveles relativamente positivos en aspectos como la perseverancia y determinadas actitudes hacia el aprendizaje.

Por tanto, la fotografía es bastante más compleja que decir simplemente que «España suspende PISA».

Una nueva realidad: aprender en un mundo digital

PISA 2025 incorpora además una cuestión que hace unos años habría parecido secundaria y que hoy resulta fundamental: cómo aprenden los estudiantes en un entorno digital.

La evaluación incluye por primera vez el dominio denominado Learning in the Digital World, relacionado con la resolución computacional de problemas y con la capacidad de desenvolverse y aprender de manera autónoma en entornos digitales.

La inteligencia artificial forma parte inevitablemente de este nuevo escenario.

La OCDE señala que el 46 % de los estudiantes de los países de la organización utiliza semanalmente o con mayor frecuencia herramientas de IA conversacional para ayudarles a aprender.

Pero el informe introduce una idea que considero especialmente relevante: la tecnología puede ayudar al aprendizaje, pero no puede sustituir el conocimiento, la atención, el esfuerzo ni la comprensión.

Y esta cuestión va a ser cada vez más importante.

Porque disponer de una herramienta capaz de proporcionar una respuesta no significa necesariamente saber por qué esa respuesta es correcta.

Saber hacer frente a saber repetir

Quizá aquí encontremos una de las grandes enseñanzas de PISA.

Las matemáticas no son únicamente operaciones.

La ciencia no consiste solamente en recordar fórmulas.

La lectura no consiste solamente en comprender literalmente un texto.

El aprendizaje profundo exige algo más: comprender, relacionar, interpretar, aplicar y razonar.

Un alumno puede conocer una fórmula y no saber cuándo utilizarla. Puede realizar una operación correctamente y no comprender qué significa el resultado. Puede memorizar una definición científica y no ser capaz de utilizarla para explicar un fenómeno.

Y esta diferencia entre saber algo y saber utilizarlo es precisamente una de las cuestiones que las evaluaciones competenciales como PISA intentan poner de manifiesto.

El reto educativo está en las bases

Los resultados de PISA 2025 no ofrecen una solución sencilla. Tampoco deberían utilizarse para buscar culpables.

Sí ofrecen, sin embargo, una señal suficientemente clara como para reflexionar.

Necesitamos reforzar las bases.

Necesitamos recuperar el valor de la práctica.

Necesitamos enseñar a resolver problemas y no únicamente a repetir procedimientos.

Necesitamos que el alumno entienda qué está haciendo.

Y necesitamos conseguir que la tecnología y la inteligencia artificial sean herramientas para aprender mejor, no sustitutos del aprendizaje.

La propia OCDE señala entre las posibles líneas de actuación la concentración en menos áreas con mayor profundidad, la inversión en el profesorado, la implicación de las familias y el apoyo específico a los estudiantes y centros que más lo necesitan.

En educación, avanzar también significa comprender

PISA 2025 deja una conclusión que va mucho más allá de una cifra concreta.

El verdadero reto no es conseguir que nuestros alumnos sepan más cosas. Es conseguir que sepan utilizarlas.

Que sean capaces de enfrentarse a un problema nuevo.

Que sepan interpretar los datos.

Que puedan distinguir una información fiable de otra que no lo es.

Que sepan argumentar.

Que puedan equivocarse, revisar el procedimiento y volver a intentarlo.

Y, especialmente, que entiendan que aprender no consiste únicamente en encontrar rápidamente una respuesta.

Consiste en comprender por qué esa respuesta tiene sentido.

Theorema surge con esta idea y esa forma de entender la educación: aprender, practicar, comprender y avanzar.

Porque detrás de cada fórmula hay un razonamiento.

Detrás de cada problema hay una estrategia.

Y detrás de cada aprendizaje sólido hay algo que ninguna tecnología puede sustituir: haber comprendido de verdad.

Fuentes

Datos y conclusiones elaborados a partir del Informe PISA 2025 de la OCDE y de la información oficial publicada por el Ministerio de Educación, Formación 

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